El calor de julio se combate mejor con helados. Varios son los lugares en los que se puede comer este refrescante producto a lo largo de la provincia de Huesca. Los sabores tradicionales como fresa, chocolate y vainilla y otros más innovadores como coco, café o sorbete de mango se mezclan con otros que hunden su origen en diferentes núcleos de la provincia oscense como lima y albahaca, melocotón con vino, yogur de oveja de Fonz, uva gewürztraminer o frambuesa de Pineta
Más allá de este frío manjar, varios alimentos cuentan con un hueco este mes. El día 18 de julio es el día grande de las fiestas de Canfranc. Es en ese momento en el que se reparte entre los vecinos carne y melocotón con vino para que degusten productos típicos de la gastronomía aragonesa.
Graus es una localidad mundialmente conocida por su longaniza. Este alimento tiene su particular fiesta. Se celera el 30 de julio. Con la 30ª edición en 2022, desde 1997 posee el Récord Guinness de la parrillada de longaniza más grande del mundo. También se suelen realizar demostraciones de cómo cocinar longaniza, degustación de tapas elaboradas con ella como producto principal y algún otro evento como exposiciones para dar a conocer su tradición en la localidad.
Sabiñánigo está hermanado desde 1999 con la localidad alemana de Petersberg. Con motivo de esta unión y coincidiendo con las fiestas patronales de la localidad en honor de Santiago Apostol, se realiza una fiesta alemana. Los sabiñanenses pueden probar alimentos típicos de la gastronomía bávara como la cerveza y las salchichas.
Son costumbres que ayudan a entender que Huesca también está embrujada por la magia de la gastronomía durante el mes de julio.
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