Un belén marca la ruta
El nacimiento de Alcolea de Cinca invita a conocer un entorno plagado de variedades en el paisaje.

La Navidad en la provincia de Huesca no se puede entender sin el belén de Alcolea de Cinca. Montado por la Cofradía del Santo Cristo de esta localidad, sobre una plataforma de 100 metros cuadrados, se crea una composición que representa las escenas tradicionales de Belén. Las figuras proceden de los talleres de imaginería religiosa de Olot. Esta tradición invita a conocer unos parajes con mucho encanto a través de diversas rutas.

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Con 9 kilómetros de recorrido, esta excursión parte desde la plaza de la paz de Alcolea de Cinca siguiendo por la calle San Isidro hasta llegar al Cuartel de la Guardia Civil. Una vez en este punto, se toma la senda con la subida “El carrerón”. Después de 500 metros, se puede disfrutar de un corazón hecho por piedras. Se sigue subiendo para disfrutar de un ambiente agrícola típico de secano. Soseras, aliagas, tomillos, romeros y los sasos cultivados de cereal predominan en toda la meseta. Los siguientes puntos de interés son el Mirador de La Cruz y el Tozal Redondo. Tras cuatro kilómetros por la llanura se llega al punto de descenso marcado por un gigantesco mojón de piedras. Se puede apreciar el Conjunto Arqueológico de la Codera. El descenso nos lleva al PR, que circula por la base de las ripas y nos llevará de vuelta al municipio.

Tozal Redondo. Fotógrafa: Aránzazu Peyrotau.
La Carrobala

El punto de partida es la A 130 que circula a pocos metros de Alcolea de Cinca hacia el Reguero. Los tres primeros kilómetros de esta ruta transcurren por el camino junto al desagüe. El primer puente será la señal para que giremos a la derecha y subamos al Omprio. Una vez en el sado, hay que seguir hasta el mirador de Santa Cruz para iniciar allí el descenso y volver al casco urbano tras 12 kilómetros.

Alcolea de Cinca. Fotógrafa: Laura Uranga.
Reguero y sus arrozales

Seis kilómetros de recorrido para conocer uno de los parajes más característicos de la zona. La ruta comienza en la rotonda de la A 130 saliendo por el camino que bordea el parking de camiones por su lado oeste. Tras girar a la izquierda después de 200 metros, llegamos a la Clamor de Valdemoros. Nos adentramos en la zona de arrozales, campos que están inundados de mayo a octubre. Tras alcanzar el primer puente, emprendemos el camino de regreso a Alcolea de Cinca.

Alcolea de Cinca es inicio y final de la ruta. Fotógrafa: Laura Uranga.

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